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Primera vez en terapia

¿Qué esperar de tu primera sesión de terapia?

¿Qué esperar de tu primera sesión de terapia?

El pico de nervios está antes de entrar, no adentro, y suele bajar en los primeros quince minutos. Saber qué va a pasar en esa hora es lo que evita que la ansiedad anticipatoria decida por ti.

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«Anoche casi cancelo». Llegar a la primera sesión de terapia con el estómago cerrado y el discurso ensayado en el bus es lo más común del mundo. Te vas a sentar frente a alguien que no conoces para contarle lo que no le has contado a nadie, y encima con la sensación de que tienes que resumirlo bien.

Esto no va de lo que hace la psicóloga durante esa hora, que es otro tema. Va de lo que vas a vivir tú, para que los nervios de la noche anterior no terminen decidiendo por ti.

¿Qué pasa en la primera sesión de terapia?

Dura entre 45 minutos y una hora. Te van a preguntar qué te trae, desde cuándo, cómo te afecta el día a día y qué has intentado. Hablas tú la mayor parte del tiempo, sin necesidad de tenerlo ordenado ni claro. Sales con una idea de qué está pasando y de cómo se va a trabajar.

Los nervios antes de ir al psicólogo son parte del cuadro

Hay algo que conviene saber: el pico de ansiedad está antes de entrar, no adentro. La ansiedad anticipatoria funciona así, ensaya el peor escenario mientras esperas, y suele bajar bastante en los primeros diez o quince minutos, cuando el cerebro comprueba que nada de lo que imaginó está ocurriendo.

Por eso cancelar es tan tentador y sale tan caro. Cancelar produce alivio inmediato, y ese alivio refuerza la evitación: la próxima cita costará más que esta. La única forma de romper el círculo es ir con nervios y todo. Si además dudas de si tu motivo «amerita», mira las señales que indican que conviene consultar: casi siempre la persona que se pregunta eso ya tenía varias.

Qué llevar y qué no hace falta preparar

  • Una lista corta de tres cosas que quieres tratar, anotada en el celular. Sirve para el momento en que te quedas en blanco, que le pasa a casi todo el mundo.
  • Informes previos, si los tienes: evaluaciones psicológicas anteriores, exámenes médicos recientes o el reporte del colegio si la consulta es por un hijo.
  • El nombre y la dosis de lo que tomas, incluso si es solo algo para dormir. Cambia la lectura de varios síntomas.
  • Cero discurso ensayado. No hace falta contar tu vida en orden cronológico ni empezar por el principio. Se puede empezar por lo de ayer.
  • Tiempo de sobra. Llegar corriendo con el tráfico de Lima encima gasta los primeros diez minutos en recuperar el aire. Si es online, prueba antes la cámara.

¿Qué te van a preguntar?

Lo esperable: qué te trae, desde cuándo, cada cuánto ocurre, qué lo empeora y qué lo alivia, qué has intentado, cómo duermes, cómo comes, con quién cuentas, en qué momento de tu vida estás. Algunas preguntas te van a parecer lejanas al motivo, y son las que más ordenan el cuadro.

No es un examen y no hay respuestas correctas. «No sé» es una respuesta perfectamente válida, y muchas veces informativa: qué es lo que no sabes también dice algo. Si quieres entender el sentido de cada pregunta, está explicado en detalle en qué hace el psicólogo durante esa hora.

¿Y si lloro? ¿Y si prefiero callarme algo?

Llorar delante de una desconocida a los veinte minutos es frecuentísimo, y no significa que estés peor de lo que creías. Suele significar que era la primera vez en meses que alguien te preguntaba en serio. Y lo contrario también pasa: hay gente que cuenta lo más duro de su vida en tono de reporte, sin una lágrima. Eso tiene nombre, se llama distanciamiento, y es información clínica, no frialdad. No tienes que actuar ninguna emoción que no aparezca.

Sobre callarte cosas: puedes. Tú marcas el ritmo, y decir «esto todavía no puedo hablarlo» es una frase que cualquier psicóloga con oficio respeta sin insistir. Lo que decides no contar hoy no queda vetado para siempre; simplemente aún no es el momento.

Hay una excepción que conviene poner sobre la mesa desde el inicio: si hay ideas de hacerte daño, autolesiones o violencia en tu casa, callarlo sí cambia el resultado, porque eso ordena todo el plan de trabajo. Y si el riesgo es hoy, no se espera a ninguna cita: corresponde acudir a emergencias del hospital más cercano ese mismo día. Todo lo demás queda protegido por el secreto profesional, que se explica al empezar.

¿Qué pasa si no conecto con la psicóloga?

El vínculo terapéutico es uno de los factores que más se asocia con el resultado del tratamiento, así que la pregunta es pertinente. Pero conviene separar dos cosas que se confunden: la incomodidad del tema y la incomodidad con la persona. Hablar de lo que evitaste tres años es incómodo aunque el profesional sea excelente.

Señales de que no es el tema sino el encaje: sientes que no te escucha, te interrumpe, minimiza lo que cuentas, te sermonea o hablas midiendo cada palabra por miedo a que te juzgue. Si eso se repite en la segunda o tercera sesión, se dice. Pedir un cambio de profesional es una solicitud habitual en cualquier centro y no ofende a nadie. Antes de eso, ayuda tener claros los criterios para elegir al psicólogo adecuado, empezando por la colegiatura y la experiencia en tu motivo concreto.

¿Cómo es la primera sesión online?

Para la mayoría de motivos en adultos funciona igual de bien que la presencial, y para mucha gente resuelve el problema real, que es el traslado. Lo que sí conviene cuidar:

  • Un lugar donde nadie entre. El carro estacionado es una opción más frecuente de lo que parece, y sirve.
  • Audífonos. Protegen tu privacidad y mejoran mucho la conversación.
  • Cámara encendida. Buena parte de la información clínica es lo que se ve, no solo lo que se dice.
  • Un plan B. Acuerda desde el inicio qué pasa si se cae el internet: normalmente se sigue por teléfono.

La modalidad presencial se prefiere cuando hay riesgo alto, cuando se van a aplicar pruebas o cuando el paciente es un niño pequeño. Quienes viven cerca de San Miguel suelen venir a la primera consulta presencial para la evaluación inicial y después alternar según la semana.

Cómo te vas a sentir al salir

Hay tres reacciones frecuentes y ninguna es mala señal. Alivio y una sensación física de ligereza, porque el problema por fin salió de tu cabeza. Cansancio, porque remover cosas guardadas agota más que un día de trabajo. O la sensación de que no dijiste lo importante, que es normal cuando hay años de material y una hora de sesión.

También puede aparecer un bajón al día siguiente, una especie de resaca emocional. No significa que empeoraste: significa que se movió algo. Lo que no conviene es esperar cambios grandes el martes. En la primera sesión no se resuelve el problema, se decide empezar; cuántas sesiones suele tomar el proceso se conversa recién cuando hay una evaluación hecha.

Casi todo lo que te asusta de esa primera hora se disuelve dentro de los primeros quince minutos. La parte difícil, la de verdad, ya la hiciste antes: fue decidir pedir la cita.

Agenda tu consulta en San Miguel

En el Centro Psicológico Nueva Mente atendemos de forma presencial en San Miguel, Lima, y también online por videollamada. Si algo de lo que leíste te resuena, escríbenos: la primera consulta sirve justamente para ordenar el panorama y saber qué tipo de acompañamiento necesitas.

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